En primer término antes de escribir este nuevo artículo de interés policial, que me han venido sugiriendo varios colegas, permítanme expresar mis sinceros saludos y reconocimiento a cada uno de los hermanos institucionales que en estos momentos y ante esta difícil coyuntura de convulsa y estallido social en nuestro país, vienen poniendo el pecho estoicamente para defender el orden democrático aun con la exposición de su integridad física y de su propia vida, porque ser POLICÍA es un apostolado existencial, tal y conforme reza en la primera estrofa de nuestro himno institucional… “PRESTO A SERVIR Y LISTO A MORIR POR EL PERÚ”